El brownie es junto con la tarta de queso, el postre típico por excelencia de los estadounidenses. Su invención se cree fue casi por descuido, cuando un cocinero que intentaba hacer una tarta de chocolate, olvidó echar a esta levadura. A esto también se le podía añadir que también la tuvo menos tiempo en el horno del que decía la receta.

En definitiva el brownie no deja de ser un bizcocho de chocolate sin levadura y ligeramente “crudo”, se suele servir caliente y con una bola de helado de vainilla y con sirope de chocolate o chocolate caliente por encima.

Hay muchas recetas, cuando lo preparé por primera vez, me topé con cientos de recetas e probé muchas de ellas, pero ninguna me terminaba de convencer. Al final como siempre cogiendo un trocito de receta de aquí, y otro de allí, me hice mi propia receta. No es la más original ni posiblemente la única, pero de las que he probado es la que más me gusta.

INGREDIENTES:

120 gr. Chocolate de postre
250 gr. Mantequilla
150 gr. Azucar
4 Huevos
140 gr. Harina
50 gr. Nueces


PREPARACIÓN:

Empezamos derritiendo la mantequilla en un cazo, una vez derretida, añadimos el azúcar y mezclamos bien. Aparte derretimos el chocolate y lo añadimos a la mantequilla y el azúcar, mezclando de nuevo todo bien. A continuación añadimos los huevos, previamente batidos y seguimos mezclando todo.

Aparte con ayuda de una picadora o mortero picamos las nueces en trocos pequeños y añadimos la mitad de ellas a la mezcla junto con la harina y lo mezclamos todo bien sin que queden grumos.

Engrasamos el molde con un poco de mantequilla o aceite y espolvoreamos con harina, para que luego sea más fácil de desmoldar. Añadimos la mezcla al molde y extendemos bien. Por último decoramos con las nueces que nos quedaban y lo metemos al horno durante 35 minutos a 180 ºC.

El tiempo es estimado, deberemos ir comprobando, pinchando con ayuda de un utensilio afinado, hasta que este salga limpio, justo entonces estará listo.