El brownie es junto con la tarta de queso, el postre típico por excelencia de los estadounidenses. Su invención se cree fue casi por descuido, cuando un cocinero que intentaba hacer una tarta de chocolate, olvidó echar a esta levadura. A esto también se le podía añadir que también la tuvo menos tiempo en el horno del que decía la receta.

En definitiva el brownie no deja de ser un bizcocho de chocolate sin levadura y ligeramente “crudo”, se suele servir caliente y con una bola de helado de vainilla y con sirope de chocolate o chocolate caliente por encima.

Hay muchas recetas, cuando lo preparé por primera vez, me topé con cientos de recetas e probé muchas de ellas, pero ninguna me terminaba de convencer. Al final como siempre cogiendo un trocito de receta de aquí, y otro de allí, me hice mi propia receta. No es la más original ni posiblemente la única, pero de las que he probado es la que más me gusta.

INGREDIENTES:

120 gr. Chocolate de postre
250 gr. Mantequilla
150 gr. Azucar
4 Huevos
140 gr. Harina
50 gr. Nueces


PREPARACIÓN:

Empezamos derritiendo la mantequilla en un cazo, una vez derretida, añadimos el azúcar y mezclamos bien. Aparte derretimos el chocolate y lo añadimos a la mantequilla y el azúcar, mezclando de nuevo todo bien. A continuación añadimos los huevos, previamente batidos y seguimos mezclando todo.

Aparte con ayuda de una picadora o mortero picamos las nueces en trocos pequeños y añadimos la mitad de ellas a la mezcla junto con la harina y lo mezclamos todo bien sin que queden grumos.

Engrasamos el molde con un poco de mantequilla o aceite y espolvoreamos con harina, para que luego sea más fácil de desmoldar. Añadimos la mezcla al molde y extendemos bien. Por último decoramos con las nueces que nos quedaban y lo metemos al horno durante 35 minutos a 180 ºC.

El tiempo es estimado, deberemos ir comprobando, pinchando con ayuda de un utensilio afinado, hasta que este salga limpio, justo entonces estará listo.


La Tarta de Santiago es una de las más famosas tartas de la cocina gallega, es una tarta de almendras normal y corriente a la que con azúcar glass se le dibuja una cruz de santiago (yo al menos no he encontrado más diferencias). Aunque se puede encontrar en toda España, es especialmente en Santiago de Compostela y alrededores a finales de julio (25 de julio día de Santiago Apostol) cuando se suele tomar.

Es una de las tartas más sencillas y simples de elaborar y es realmente sabrosa. A mi particularmente me encanta. Los ingredientes son simples azúcar, huevo y almendra molida, hay quien le añade algún licor, ralladura de limón o canela, pero yo la hago con esos tres ingredientes y sale riquísima, aunque quien quiera puede experimentar :)

INGREDIENTES:

250 Gr. Almendra molida.
250 Gr. Azúcar.
3 Huevos
Azúcar Glass

PREPARACIÓN:

En un bol, ponemos el azúcar y añadimos los huevos, mezclamos todo bien y después añadimos, la almendra molida y volvemos a mezclar hasta que quede una masa homogénea.

Con un poco de aceite y con ayuda de una brocha, engrasamos un molde y lo espolvoreamos con un poco de harina para que luego desmolde bien. Añadimos la mezcla y la repartimos por igual por todo el molde.

Lo metemos al horno, previamente calentado y lo dejamos 35 minutos a 180 grados. Por último desmoldamos y espolvoreamos con el azúcar glass. Si queremos que sea la autentica tarta de santiago, podemos recortar una plantilla de papel con dicha cruz y ponerla sobre la tarta antes de espolvorear :)


Hace poco se me antojó un solomillo que vi en el supermercado, nunca había preparado ninguno y no sabía como hacerlo, pero tenía por casa una botella de oporto y empecé a buscar por Internet recetas de solomillo al oporto. La verdad encontré pocas y ninguna me convenció del todo, todas tenían algo que no me terminaba de gustar, por lo que busqué también recetas de solomillo al Pedro Ximénez o al moscatel, pero el resultado fue el mismo, ninguna receta me entraba por los ojos. Al final decidí improvisar a ver que pasaba y el resultado fue bastante bueno. Lo que hice fue coger trocitos de una receta y otra y al final montarme la mía y este es el resultado.

INGREDIENTES:

1 Solomillo por persona (si es muy grande ½ solomillo por persona)
2 cebollas
1 Cucharadita de concentrado de carne (Bovril)
75g Piñones
1 Vaso de Oporto (250 ml.)
1 Cucharadita Maicena o harina
Aceite
Sal
Pimienta

PREPARACIÓN:

Empezamos salpimentando y haciendo el solomillo a la plancha o sartén. Si nos gusta al punto, es decir, no muy hecho lo hacemos tal cual, sin trocear, a fuego lento, le vamos dando vueltas, hasta que esté bien hecho. Si nos gusta que esté muy hecho, entonces cortamos en medallones de unos dos dedos de ancho (3 o 4 cm) y los hacemos igualmente a la plancha. Una vez hechos los reservamos.

Mientras tanto picamos la cebolla muy, muy fina y la empezamos a freír con un chorrito de aceite, cuando esté muy hecha le añadimos una cucharada del concentrado de carne y todo el Oporto, menos un poquito en el que disolveremos la cucharada de Maicena, la cual la añadiremos también. Cuando la salsa espese la retiramos del fuego y la pasamos por el chino. Si no tienes chino puedes directamente con la batidora darle una pasada, aunque no quedará tan fina.

Por último añadimos la salsa resultante a la sartén y añadimos los piñones, dejamos que se haga un poco a fuego lento y por último añadimos el solomillo para que coja un poco de calor o directamente servimos la salsa por encima de este.


La panna cotta o panacota es un postre italiano ligero, originario de la región del Piamonte, parecido al flan pero con una textura mucho más suave que este. La traducción italiana del nombre sería algo así como “crema cocida” y es que en eso se basa este postre.

Es sumamente sencillo de realizar y abre un amplio abanico de posibilidades y de sabores pues lo podemos mezclar casi con cualquier sabor que se nos ocurra. En principio voy a poner la receta básica y alguna sugerencia adicional para darle un toque personal.

Aclarar que la foto no hace justicia al postre, cosas del fotógrafo y su cámara :)

INGREDIENTES:

750 ml. Nata
250 ml. Leche
1 sobre gelatina neutra (o 6 láminas)
125 gr. Azúcar

PREPARACIÓN:

En un cazo mezclamos la leche con la nata y el azúcar, diluimos la gelatina en un poco de leche para que no haga grumos y lo añadimos al cazo. Lo ponemos a calentar hasta que hierva, con cuidado que sube y rebosa.

Una vez haya dado un hervor lo retiramos y lo servimos en vasitos, moldes o en una fuente. Lo ponemos en el frigorífico hasta que solidifique, aproximadamente 3 o 4 horas y listo.

Podemos servirlo con cualquier mermelada o sirope o simplemente solo también está buenísimo.

OTRAS VARIANTES DE PANACOTA:

Partiendo de la receta original, podemos hacer casi cualquier otra que se nos ocurra por ejemplo Una vez hemos hervido todos los ingredientes, le añadimos una copa de amareto (licor de almendra) o cualquier otro licor que nos guste.

Pero mi receta preferida y que siempre hago, es añadirle 125 gramos de chocolate de postre previamente derretido y mezclarlo todo bien. Una vez servido en los moldes le echamos por encima unos piñones y lo dejamos solidificar. Queda sencillamente espectacular, no dejéis de probarlo seguro que repetiréis.

Otra opción que he visto es añadirle compota de fruta, por ejemplo plátano, en fin casi lo que se os ocurra.


La receta de hoy, la conocí en un bar cercano a donde vivo, aunque le pregunté al dueño, nunca conseguí la receta , bueno más que la receta el tipo de queso usado, pues no todos se pueden freír ni quedan bien fritos. Hace poco viendo un programa de TV vi que uno de los invitados preparaba esta misma receta y entonces aproveché para hacerla yo. El queso usado era de cabra, del que viene en trozos cilindricos como si se tratase de embutido. También valen otros quesos como el camembert que también suelen venderlo en ese formato.

INGREDIENTES:

200 gr. Queso de Cabra
2 Huevos
Harina
Aceite de girasol
Mermelada de arándanos

PREPARACIÓN:

Ponemos a calentar el aceite en una sartén no muy grande, lo suficiente como para que cubra el queso, aproximadamente 250ml. Preparamos un plato con el huevo batido, otro con la harina y otro vacío. Cortamos trozos de queso como dos dedos de ancho, lo pasamos por el huevo, luego por la harina y repetimos, otra ve por el huevo y otra por la harina, lo empanamos por dos veces y lo reservamos en el plato limpio.

Cuando el aceite esté muy caliente, empezamos a añadir el queso empanado, aquí viene el proceso crítico (si lo hacemos en sartén, en freidora no tendremos este problema), por cada trozo, lo pondremos a freír de un lado y aunque cubra el aceite, debemos darle la vuelta rápidamente para que la harina y el huevo lo se endurezcan y sellen bien el queso del centro, ya que si lo dejamos mucho rato de un lado, el de arriba apenas se endurecerá y al derretirse el queso del centro cuando le demos la vuelta se vaciará todo el queso del centro en el aceite. Cuando estén todos los trozos bien dorados, los apartamos en un plato con papel de cocina, para que absorba. Una vez fritos todos los trozos lo servimos junto con la mermelada de arandanos.