Desde que vi en el blog de la cocína de Illie, esta receta de Mabel, me quedé prendado y enseguida me puse manos a la obra con ella, pero después de hacerla varias veces le he ido dando dos o tres retoques para hacerla más a mi gusto; ¡hasta le he cambiado el nombre! Aunque en realidad el fondo de la receta es el mismo que el original. Igual os parece que es un poco entretenido hacer los “fideos” de calabacín (también conocido como zucchini o zapallito) merece la pena, aunque si tenéis una mandolina de estas que cortan en distintos tipos de grosor y formas os puede facilitar la tarea enormemente.

INGREDIENTES (2.P):

2 o 3 calabacines medianos
1 Bote de leche evaporada 200 ml.
2 huevos.
150 g. de fiambre de pechuga de pollo en lonchas.
Aceite de oliva.
Pimienta
Nuez moscada
1 diente de ajo.

PREPARACIÓN:

Empezamos con los calabacines, le quitamos las puntas y los cortamos en lonchas a lo largo, podéis optar por eliminar la piel o no, a mi me gusta más con la piel, aunque sin ella da más aspecto aun de pasta. Una vez hechas lonchas finas, estas las cortamos en tiritas,  quedándonos tiras con aspecto de fideos. Aquí ya le dais el grosor que queráis, el aspecto ideal sería intentar que queden lo más parecido a espaguetis o tallarines, pero a mi me gusta un poco más grueso por como queda la textura del calabacín después de saltearlo, lo dicho esto ya al gusto de cada uno.

Una vez tengamos todos los calabacines picados, picamos el ajo muy fino y lo dejamos todo en una fuente mezclado, echamos un poco de aceite por encima (una cucharada o así) y con las manos mezclamos bien para que se mezcle por todos los fideos y los reservamos unos minutos.

Ahora vamos a hacer la salsa carbonara Light, para ello usamos la leche evaporada que contiene mucha menos grasa que la nata, también se puede usar leche desnatada siendo aun menos Light, pero a mi me gusta más la leche evaporada porque es más cremosa. En un cazo ponemos aproximadamente entre 75 y 100 ml. y le añadimos las dos yemas de huevo, sólo las yemas y lo ponemos a calentar a fuego lento, le añadimos también pimienta y nuez moscada al gusto y con unas varillas mezclamos sin parar para evitar que las yema se cuajen con el calor.

En una sartén con una pizca de aceite lo justo para manchar el suelo troceamos el fiambre de pollo en tiritas finas y lo salteamos a fuego vivo un par de minutos, cuando esté a nuestro gusto lo añadimos a la salsa anterior, mezclamos y lo retiramos del fuego.

Por último ponemos el wok al fuego al máximo sin aceite ni nada y cuando esté muy caliente añadimos los fideos y salteamos rápido, debe estar muy caliente para que no se reblandezcan demasiado y queden ligeramente al dente. Aproximadamente en 2 minutos están listos.

Por último mezclamos los fideos con la salsa y listo para servier. Rico, rico, rico y apto para la operación bikini. Gracias Mabel por la receta.












































Las fresas son una de las frutas más saludables que hay, y ahora están en plena temporada, bueno, ya casi a finales, aunque aun se pueden encontrar buenas y a muy buen precio. Aportan una gran cantidad de vitamina C, sólo 100 gramos de fresas, aportan la cantidad necesaria que necesitamos al día de esta vitamina, además son antioxidantes, por lo que poco malo se puede decir de esta fruta.

Este batido de hoy no tiene secreto alguno, lo bueno es que cada día lo podéis hacer de forma distinta, yo voy a indicar de la forma que a mi más me gusta pero a la vez iré diciendo que otras formas se pueden hacer también y que queda muy bueno. Además es muy sencillo y rápido de hacer.

INGREDIENTES:

500 g. Fresas o Fresones
250 ml. De Leche desnatada
Azúcar o edulcorante
1 Cucharadita de Canela

PREPARACIÓN:

Empezamos limpiando las fresas, quitándole las hojas y lavándolas bien, una vez limpias las troceamos y las echamos en el baso de la batidora, guardando unas pocas para decorar. Cuando estén troceadas añadimos leche, el edulcorante y la canela. La cantidad de leche y azúcar es aproximada. Si quieres que salga más ligero añadimos más leche si no pues menos, yo siempre voy echando un poco “a ojo”, el azúcar o el edulcorante igual, no importa el orden de los ingredientes, ni el momento, después batimos bien y vamos probando hasta que quede a nuestro gusto. Por último si se desea se puede coronar la copa con un poco de nata montada, con un poco de canela espolvoreada por encima, pero como en casa no gusta la nata yo no suelo hacerlo esto último. Una vez servido en la copa cortamos las fresas que reservamos hasta la mitad y con ellas decoramos las copas.

Otra forma de prepararlo, es cambiar la leche por nata líquida, por supuesto ya no quedará tan “light” pero queda más espeso, también se puede echar hielo para que quede un batido helado o añadir un plátano y le da un toque exótico muy rico.

También me gusta mucho prepararlo con zumo de naranja en vez de leche. Para los que no son tolerantes a la lactosa el zumo de naranja es un sustituto genial de la leche en esta receta y también queda muy rico.




















Siempre que invito a alguien a casa hago mi especialidad las gambas al ajillo y siempre tienen éxito, es junto con el arroz los platos que más reclaman los amigos que invito. El plato de hoy me lo enseñó un amigo, aunque después lo he visto muy, muy parecido en webs como directo al paladar y alguna otra que ahora no recuerdo, por lo que no se si, mi amigo se lo enseñó alguien o lo aprendió de alguna de estas webs, yo las pongo como referencia por si acaso. Como decía este a diferencia de las gambas al ajillo, es con gambones y con un toque más dulce por la cebolla y el vino de Oporto (también nos vale Moscatel o Pedro Ximenez), muchas veces, preparo las dos recetas juntas y quedan muy bien ambas en la misma mesa.

Como decía con la receta de gambas al ajillo procurar huir de los gambones pelados y congelados, si no encontráis gambones a buen precio también nos valen gambas aunque sean más pequeñas o incluso langostinos aunque estos no están tan sabrosos, pero siempre evitad los pelados y congelados, el resultado no será tan satisfactorio.

INGREDIENTES:

500 g. Gambones pelados (Entre 750 g. 1kg. Con cascara)
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
200 ml. Oporto
2 cucharadas soperas de salsa de soja.
1 cucharada de miel.
Aceite de oliva

PREPARACIÓN:

Empezamos pelando los gambones, una vez pelados (esto que sigue es opcional) le hacemos un corte en el lomo hasta la mitad, esto hará que al calor se abran quedando más grandes y vistosos, si visitáis habitualmente los restaurantes chinos sabéis de lo que hablo.

Seguido en un cuenco mezclamos el vino, con la soja, la miel y una cucharada sopera de aceite, mezclamos muy bien todo y lo añadimos a los gambones, dejando estos marinar por lo menos una hora o más en el frigorifico.

Una vez finalizado el tiempo de marinado, picamos la cebolla y el ajo muy, muy fino y lo añadimos a la sartén con un poco de aceite (otra cucharada aprox.) y lo vamos salteando bien hasta que la cebolla esté bien dorada  y empiece ya oscurecerse. Por último añadimos los gambones, sin el marinado, pero tampoco sin escurrir en exceso así nos quedará una salsa rica donde mojar pan. Lo hacemos a fuego fuerte durante unos minutos hasta que veamos que está hecho y la salsa ha reducido un poco y ya está listo.
            



















Siempre que me quiero salir de la habitual ensalada, tiendo a preparar este salpicón de marisco o picadillo que es un poco una improvisación que he ido mejorando con el tiempo, en realidad no tiene mucho secreto, pero es una mezcla que estas proporciones me encanta y cuando aprieta el calor es muy refrescante no demasiado calórica.

Por lo general suelo preparar para más de una vez, ya que como es entretenido, cuando lo preparo, aprovecho y hago para el almuerzo y cena o también para el día siguiente, por lo que estos ingredientes pueden rendir para 2 o 3 personas perfectamente al no ser plato único si no servirse como una ensalada.

INGREDIENTES:

3 o 4 pimientos verdes
1 pimiento rojo
1 cebolla pequeña
1 tomate de ensalada
6 palitos de cangrejo
2 latas de mejillones en escabeche
2 latas de atún
Aceite de oliva
Vinagre


PREPARACIÓN:

Empezamos lavando bien toda la verdura y picando en tiras finas el pimiento verde y el rojo. Tanto la cebolla como el tomate me gusta hacerlo daditos pequeños, principalmente porque en casa no nos gusta mucho el sabor del tomate en trozos grandes y también porque así se mezcla mejor y suelta más caldo que luego da más sabor a la mezcla final, pero eso ya es opcional.

Una vez picada toda la verdura, procedemos a picar los palitos de cangrejo, escurrimos bien, las latas de atún y mejillones y las vaciamos sobre la verdura. Por último  aliñamos con abundante aceite y vinagre al gusto.

Para que quede bien mezclado lo que hago es vaciarlo todo en una fuente con tapa hermética y agitarlo todo bien, para que el aceite, el vinagre y los jugos del resto de ingredientes se mezclen bien.

* Opcionalmente si cuento por casa con algo de pulpo cocido le añado un poco pero como no es lo normal he preferido no indicarlo como ingrediente habitual.



















Me encantan los boquerones en vinagre, es uno de mis platos preferidos, siempre que puedo los preparo. Esta es una de las tapas por excelencia de la cocina andaluza, en verano pueden verse en la mayoría de bares y restaurantes casi siempre servidos con una buena cerveza a modo de tapa. Con el vino en cambio, al ir macerados en vinagre no hacen buena liga. 

Muchas personas rechazan su consumo pensando que se trata de pescado crudo pero nada más lejos de la realidad, la preparación del pescado para su consumo consiste en cambiar sus propiedades organolépticas por medio de diferentes acciones, esto quiere decir cambiar su sabor, textura, olor, color, etc., ya sea con agua caliente, directamente al fuego, o como en este caso por medio de un ácido, por tanto una vez cambiadas estas propiedades deja de estar crudo aunque nuestro subconsciente nos lleve a pensar ello.

Como he dicho antes la preparación de esta receta es muy sencilla pero a su vez, tiene multitud de secretos, para que quede en su punto justo de textura, acidez y color, en definitiva como tiene que quedar es a nuestro gusto, por tanto, mi opinión es que, los secretos de otro no valen, si no que con la práctica nosotros iremos adquiriendo los nuestros. Sí, corren multitud de “leyendas” sobre la forma de hacer que queden blancos, que siempre parecen más apetitosos (supongo que por el maldito subconsciente que nos hace creer que están crudos), como usando bicarbonato, agua oxigenada o hasta unas gotas de amoniaco, yo personalmente no soy partidario de usar ninguno de estos ya que no creo que sea beneficioso para su sabor final ni para nuestra salud.

Es muy importante congelar el pescado durante 48, ya que la maceración en vinagre no acaba con determinados parásitos como los anisakis, de hecho esto que es un consejo para el consumo propio se convierte en ley si se preparan para venderlos, al menos en el territorio Español. El momento de congelación también varia según la persona hay quien los congela antes, quien los congela una vez limpios, y quien los congela una vez macerados en vinagre, yo prefiero congelarlos una vez limpios o ya macerados, si los congelas al principio, a la hora de limpiarlos se romperán más fácilmente y quedarán más feos una vez terminados

INGREDIENTES:

500 g. boquerones de tamaño medio 10-12 cm.
300 ml de vinagre blanco
1 cucharada sopera de sal
3 o 4 dientes de ajo
Perejil fresco
Aceite de oliva.

PREPARACIÓN:

Empezamos limpiando los boquerones, salvo que consigamos que el pescadero nos los limpie cosa difícil, tendremos que hacerlo nosotros, pero es muy fácil, se coge el pez y se le hinca el dedo gordo detrás de la cabeza y se tira hacia abajo, arrancándole esta, saliendo de una sola vez tripas y raspa, cuando hagáis varias veréis que es muy sencillo. Os debe quedar el boquerón abierto en dos sin raspa y con la cola.

Una vez todos limpios, debemos lavarlos con abundante agua muy fría, yo lo que hago es conforme los voy limpiando, los pongo en agua con cubitos de hielo, para que suelten toda la sangre y así queden más blancos, los vamos lavando varias veces, con agua fría hasta que el agua salga lo más limpia posible. Por último con ayuda de un colador los escurrimos bien para que les quede el menos agua posible.

Ahora empezamos con el proceso de congelación, podemos elegir entre hacerlo ahora o una vez macerados en vinagre, yo suelo hacerlo ahora. Para congelarlos o macerarlos, en ambos casos cogemos una fuente de plástico (nunca de metal) y los ponemos uno a uno con la piel hacia abajo y los metemos en el congelador durante 48 horas. El proceso de descongelación debe ser lento, lo sacamos y dejamos en la parte de arriba del frigorífico hasta que estén descongelados. Ya por último nos queda la maceración en vinagre. Para ello echamos el vinagre en un vaso junto con la sal y mezclamos bien hasta diluir la sal en el vinagre y rociamos por completo los boquerones, tiene que cubrir si no añadimos un poco más. Los metemos en el frigorífico y tienen que macerar un mínimo de 4 horas y un máximo de 24, esto ya ha gusto del consumidor aunque depende también del tamaño de los boquerones.

Por último retiramos el vinagre y añadimos el ajo y el perejil muy, muy picado por encima y un buen chorro de aceite de oliva del mejor que dispongamos en nuestra despensa.